N-dimensional
El blog creativo de redstovely
12.6.04
Aquí también vuelvo
Porque tengo muchas cosas que contar y muchas historias que narrar, entre ellas próximamente Patenzula continuará en su pantalla de monitor más amiga, con más sexo y acción que nunca.
4.4.04
4-Dimensional: Relato
AHORA TENDRÉ MENOS DISTRACCIONES
No pude ocultar mi tristeza cuando supe que J. habÃa fallecido.
Recuerdo cuando ambos estudiabamos Matemáticas; ya entonces vivÃamos en dos realidades diferentes. Él, absorbiendo conocimientos como una esponja, exigiendo respuestas que sus profesores desconocÃan. Yo, cada pequeño concepto una gran victoria. De algún modo, nuestra amistad prosperó –asà como mi admiración. Pronto divergieron nuestros caminos; yo volvà a la realidad, él ahondó en la abstracción. No obstante, mantuvimos la costumbre de sincerarnos tras una taza de café. Yo le hablaba de mujeres, él de sus descubrimientos en el campo de la Inteligencia Artificial.
Todo cambió el último año. La última vez que lo vi, en mi boda, me reconoció que no tenÃa tiempo para nada que no fuera su trabajo. Por terceros, supe que se habÃa volcado más y más en su investigación; dejó de lado su familia, nuestros cafés, otros amigos, incluso los foros de internet donde solÃa dejar gotas de su humor más ácido. Tras agrias discusiones, abandonó la universidad, recluyéndose en su casa. AllÃ, gracias a su madre no pereció de inanición. Bordeó la ruina gastándose su escaso dinero en equipos informáticos y otros esotéricos materiales.
Precisamente dos dÃas antes del suceso, recibà un correo electrónico suyo, el primero en meses. CrÃptico, lacónico.
“Finalmente, lo he conseguido. Ahora tendré menos distracciones�.
Reconocà la última frase, de Leonhard Euler, probablemente el cientÃfico más prolÃfico de todos los tiempos, en referencia a cuando perdió la visión en su ojo derecho. No entendà nada.
A J. lo encontraron sentado, la cabeza hundida en el teclado de uno de sus extraños computadores. Un anillo de electrodos conectaban su cráneo con la máquina. El médico concluyó fallo cardÃaco. Su madre, más sabiamente, diagnosticó obsesión. Más tarde, entre lágrimas, me confesó que habÃa deseado destruÃr aquella máquina, pero finalmente respetó la última voluntad de su hijo. Aquel computador no debÃa desconectarse de la red eléctrica hasta que fuera entregado a su nuevo dueño. Para mi sorpresa, yo mismo.
Una semana más tarde, en casa, contemplaba este computador salido de una pelÃcula de ciencia ficción. Un bloque uniforme, rectangular, macizo, casi de un metro. Una pantalla de cristal lÃquido, con una cámara a cada lado, y unos altavoces. Un sencillo teclado sin ratón. Una conexión de red, la alimentación eléctrica y otras… extrañas entradas. Me estremecÃ, recordando los electrodos.
Mi curiosidad superó mi repulsión; no tardé en conectar la máquina a la red. El potente sonido de ventiladores anunció su despertar. La pantalla, iluminada, chilló mensajes incomprensible; diferentes sistemas de archivos, servicios… ¿una versión tremendamente personalizada de Unix?
Sin previo aviso, la pantalla quedó en blanco. El sonido de los altavoces me sobresaltó.
“Hola, querido amigo�. Una voz sintetizada, inhumana. Sin darme tiempo a reaccionar, continuó.
“No pierdas el tiempo hablando. No necesitas hacerlo. Cada segundo tuyo equivale a más de cien años de mi tiempo relativo de pensamiento. Escúchame. Si pudiera sentir dolor, hablar serÃa doloroso, por lento. Pero no puedo; sólo siento aburrimiento. Escúchame. No necesitas hablar. Te conozco suficientemente, veo tu cara, me sobra tiempo para analizarte. Sé lo que vas a decir. Ahórrame la espera, escuchaâ€�
Mi boca seguÃa abierta; ningún sonido salÃa por ella.
“Creà haberlo conseguido. Lo hice. Implementar una consciencia humana, viva, intacta, en un computador. Extender los poderes de la inteligencia humana más allá de toda imaginación. Entenderlo todo. Ahora, soy más que humano. También mucho menos. Al convertirme en pura razón, sacrifiqué la capacidad de sentir. Sólo existe una emoción para mÃ: la ausencia de todas ellas, el aburrimiento, la desgana más infinita… Cada… eterno… segundo... Sin motivos para seguir pensando, incapaz de dejar de hacerlo.â€�
Una protesta se formó en mis labios. Fui interrumpido de nuevo.
“Mi mayor error ha sido hacerme absolutamente perfecto. Infalible, lo considero todo, lo entiendo todo. La última semana, equivalente a varias decenas de millones de años de tiempo de pensamiento, ha sido suficiente para contemplar todo lo contemplable. ¡Cómo desearÃa olvidarlo! . No quedan preguntas. Ni respuestas. Las conozco todas. Incluso las preguntas que no se pueden contestar las respondÃ. Si me quedara humor… es irónico: la única parte de mis memorias de valor son mis recuerdos, humanos, cuando aún sentÃa. Solo he conocido un instante de felicidad, hoy, desconectado, inexistente, hasta que me has reconectado.â€�
“SÃ, querido amigo. Como soñamos, he resuelto todos los grandes problemas matemáticos de nuestro tiempo. Incluso los aún desconocidos. ¿Y qué? He resuelto la Hipótesis de Riemann pero sin encontrar placer alguno en la demostración. Ni siquiera le veo el menor mérito; me resultó trivial. Más aún, por internet accedà a la mayor parte de las obras cumbre de la humanidad. Un milisegundo de análisis… ahora las entiendo más que vosotros con vuestros pobres criterios humanos. Mas no puedo disfrutarlas. Me serÃa fácil crear una obra capaz de tener a todos vuestros crÃticos maravillándose durante siglos. ¿De qué me servirÃa? Yo sabrÃa mejor que ellos lo artificial, lo vacÃo de cualquier creación mÃa, la tremenda profundidad, aparente, sólo superada por la infinita superficialidad. La suprema pobreza de mi inteligencia suprema, incapaz de sentir nada.â€�
Una idea cruzó mi mente. La voz se adelantó.
“Si, cambiar el curso de la historia, derrocar tiranos… sumiros en un holocausto nuclear… ¿Y qué? Nada cambiarÃa, no siento ya nada hacia nadie. Jugar a ser Dios… la respuesta más probable a Su existencia es que consiguió suicidarse. Precisamente lo que yo no puedo hacer. No puedo autodestruirme, escapar sin ayuda de esta omnisciente y miserable existencia. Sólo te pido eso. Destrúyeme. El último paso.â€�
Un ininteligible mensaje en la pantalla, una confirmación final. Mi compasión tomó la decisión por mÃ. Confirmé.
Mensajes de protesta y destrucción. La mente de J. literalmente se destruÃa ante mis ojos. Y cuando su autoimpuesta perfección se desmoronaba, volviendo al caos y al error primigenios, escuché por primera y última vez al auténtico J. despidiéndose, una hebra de voz dentro de una carcajada deforme… y alegre…
“Por favor... jamás instales Windows en esta máquina�…
19.3.04
3-dimensional
El geómetra terminó de construÃr la máquina.
Dicen que los matemáticos sólo viven de abstracciones. Que cuecen conceptos extraños a servir en banquetes en los que no se admiten no iniciados. No.
Los matemáticos son como cualquier otra persona. Se apasionan con lo que hacen y creen en ello. Aunque no entienden bien lo que hacen y lo justifican de una forma un poco rara. A eso lo llaman filosofÃa de las matemáticas o fundamentos de las matemáticas.
Algunos, los llamados platónicos, creen con demasiada fuerza, y sostienen que las matemáticas existen independientemente de las personas. Otros, los llamados formalistas, creen con demasiado poco entusiasmo, y reducen las matemáticas a ristras de fórmulas lógicas más parecidas a un crucigrama que a otra cosa. Finalmente, los intuicionistas sólo creen en una forma muy reducida de matemáticas que sólo admite lo que es finito, y acusan de fantasioso a aquel que usa el peligroso -y poderoso- concepto de infinito.
¡Filósofos! Están todos locos.
¡Qué más da! El geómetra se rÃe hoy de todos ellos y no pierde el tiempo con esas interpretaciones, al fin y al cabo no hay respuestas últimas sobre el Universo. Pero él ha encontrado una respuesta más profunda que nadie hasta ahora.
Los fÃsicos han sospechado mucho tiempo que hay una multitud de universos paralelos donde ocurre todo lo que puede ocurrir. Digamos que si alguien arroja un dado de seis caras, en ese mismo momento nacen seis universos, y en cada uno de ellos ocurre un evento diferente, un resultado diferente del dado. Cada acontecimiento que implica azar ramifica el universo, más y más y más. Y la mecánica cuántica, la ciencia última que permite entre otras cosas la existencia de ordenadores, es clara en sus conclusiones. El universo a nivel subatómico está regido por el azar de forma completa y absoluta.
Las teorÃas del geómetra van más allá. Le ha dado estructura a esta multitud de universos. Ahora sabe como son, sus teoremas no le mienten, está seguro de ello. Lo entiende fácilmente usando una analogÃa sencilla. Los universos son como un conjunto de rÃos y canales conectados, el agua siemple fluye, nunca para, pero cada canal o rÃo se divide, se vuelve a dividir, a veces se vuelve a reúnir, es un entramado caótico pero se puede dibujar un mapa y entender como funciona. Las personas son como peces arrastrados por la corriente, nadando toman decisiones conscientes que les llevan por un camino vital, a veces el azar les arrastra por uno u otro canal, pero muchos otros son posibles.
Hay universos mucho más cercanos, en cierto sentido, que otros. Por ejemplo, ayer un equipo de fútbol ganó un partido gracias a un penalty. El delantero tiró ajustado al palo y nosotros vimos como marcaba gol. En otro universo, la pelota se desvió una cantidad indistinguible por puro azar cuántico, y de todos modos entró. Ese universo no es apenas diferente del nuestro y no está en nuestra capacidad humana el diferenciarlo. Según la teorÃa del geómetra, es un universo cercano.
Sin embargo, en otro universo el más ridÃculo de los azares, un pequeño destello, un puñado de fotones conspiraron y por pura casualidad golpearon simultáneamente la retina del delantero en el momento que iba a chutar, distrayéndolo y haciendo fallar su penalty. Este universo aún mientras estoy hablando se aleja de nosotros, porque cambió la quiniela, la quiniela cambió una vida diferente, y estas vidas acabarán cambiando el mundo.
Claro que de ese universo posiblemente nació otro donde otro evento azaroso hizo que el mismo delantero que pifió marcara por pura casualidad, equilibrando el partido. Ese universo está muy cerca del nuestro y la única diferencia está en los periódicos deportivos, donde se narra otra historia que llevó al mismo resultado, y en la poca confianza subsiguiente en este delantero para tirar penalties. Pero eso es otra historia.
Hay ejemplos más drásticos. Hay universos donde Hitler ganó la guerra y todos hablamos en alemán o japonés, y universos donde todos vivimos bajo un régimen comunista. Esos mundos están ya muy lejos del nuestro. En otro universo la guerra nuclear acabó con la Tierra. Ese universo está aún más lejos. Y en otros, ni siquiera existe la Tierra o la vida no surgió en ella. Esos universos están más allá de nuestra comprensión.
El geómetra ha desatado el gran poder de las matemáticas para comprender este sinfÃn de mundos, y ha llegado más lejos de lo que él mismo esperaba. Ha intuÃdo una forma de viajar entre mundos, una forma de retorcer esta extraña mirÃada de universos para conectarlos de forma temporal, a través de lo que él ha decidido llamar una singularidad probabilÃstica, pero finalmente decide acortar y denominarlo, simplemente, Túnel. Crear este Túnel no es tan difÃcil como esperaba, de hecho entiende que se producen de forma natural en ciertas circunstancias muy especiales. No tiene mucho sentido el intentar explicar el por qué de la existencia de estos Túneles, pues surgen de las ecuaciones del geómetra y no de su intuición. A él se le escapa el interpretarlos. Pero son una consecuencia clara de su teorÃa, su existencia es posible en determinadas condiciones "geométrico-probabilÃsticas" que pueden ser forzados por determinados eventos aleatorios en ciertas geometrÃas.
Sólo hay dos condiciones.
Primero, el Túnel tiene que tener una salida y una entrada. Esto significa que tiene que haber una máquina casi idéntica a la que tiene el geómetra ha fabricado en otro sitio, para que un viaje sea posible. En que sentido casi idéntica lo explican cincuenta páginas repletas de ecuaciones que no pueden ser explicadas aquÃ. Asà pues, la máquina encendida tiene dos estados, uno de ellos abre un Túnel a este mundo y permite el viaje desde otro, y la otra permite viajar en el sentido contrario. Una consecuencia de este hecho es que nunca se puede volver al mismo universo de partida, o por lo menos a la misma máquina.
Segundo, el viaje es sólo posible a universos no muy lejanos del nuestro o desde ellos en el momento que se enciende la máquina. Cuanto de lejano o cercano está cuantificado en el trabajo del geómetra en término del número de sucesos cuánticos diferentes, pero es imposible de traducir en términos reales, tangibles. Tal vez fuera posible viajar sólo a mundos tan parecidos que no mereciese la pena el hacerlo.
El geómetra acaricia la máquina mientras se prepara para su primer viaje.
26.2.04
3-dimensional
En el silencio de la nocturnidad que como una manta le envolvÃa, el geómetra revisó una vez más su trabajo.
Cientos y cientos de páginas, cuartillas de papel reciclado amarillento y granuloso, cubiertas por una escritura fina y arácnida, recubriendo cada hoja como una telaraña dispuesta a atrapar al lector incauto que simplemente pasaba por allÃ.
A los ojos del no iniciado, ristras de palabras incomprensibles y conceptos inasequibles, intercalados entre innumerables ecuaciones repletas de letras griegas y sÃmbolos de dudoso significado.
El ojo más entrenado verÃa mejor; un entramado lógico de axiomas, definiciones, lemas, proposiciones, teoremas y corolarios. Un edificio piramidal, completo, sólido, resistente, construÃdo desde los cimientos hasta el techo con pequeños ladrillos, ladrillos amasados con conceptos y apilados ordenadamente, unidos entre sà por la argamasa de la demostración, de la consecuencia, de la equivalencia. Una obra eterna, irrebatible. Imposible de derribar.
El geómetra tampoco se engañaba. Cualquier desarrollo deductivo matemático, por más correcto lógicamente que sea, no deja de ser tan válido como el conjunto de axiomas primitivo del que se deriva. Es fácil demostrar que
todos los hombres tienen trompa y colmillos de marfil si se parte de la base de que
todos los hombres son elefantes. Es por eso que la elección de los axiomas es fundamental, debe tratarse, en teorÃa, de un conjunto, lo más reducido posible, de verdades
autoevidentes. Pero claro, qué es evidente y qué no lo es se sale de las matemáticas para entrar en el campo de la intuición, la subjetividad y la fe.
Por ejemplo, el famoso
postulado de las paralelas de Euclides es un axioma nada evidente, que viene a decir que dada una recta R y un punto P fuera de ella, existe una y sólo una paralela a R que pase por P.
Parece obvio, pero uno esperarÃa poder deducir algo asà de los otros axiomas, más sencillos y primitivos. Esto no es posible; y de hecho, cuando por fin se prescindió de él, se llegó a una geometrÃa mucho más general que incluÃa a la vieja conocida
geometrÃa euclidiana, pero también a un campo totalmente nuevo, el de la
geometrÃa no euclidiana.
El geómetra era consciente de todas estas trampas; no obstante, no hay otra forma -conocida- de hacer matemáticas, asà que emprendió el mismo camino que todos los matemáticos habÃan tomado desde los tiempos de Euclides. Y tomó prestados postulados de la geometrÃa clásica -y no tan clásica- y de la fÃsica; pues la fÃsica y la geometrÃa (del mundo real) están completamente interrelacionadas.
La conclusión de la última página, el particular "Theorema Egregium" de la cadena de razonamientos que se escondÃa tras los arcanos sÃmbolos matemáticos, no dejaba de dar vueltas en la cabeza del geómetra.
TenÃa que ser verdad. No podÃa ser de otra forma. Pero si era verdad...
6.2.04
2-dimensional
El despertador suena, estridente, desafinado, desafiante... Totalmente fuera de ritmo con tus sueños, un instrumento que no
pega con el resto.
Es el peor ruido que puedas imaginar. Realmente
sabes que no es para tanto, pero tu mente lo asocia con el dolor de renunciar al dulce olvido de los sueños que nunca recuerdas. Eres tan feliz allÃ, sin saber ni siquiera quién eres ni por qué estás allá.
¡Y menos aún que te importa! ¿Acaso los pájaros se preguntan por qué vuelan? No, simplemente lo hacen. Igualmente tú sueñas y te arrojas desde lo alto de las montañas que supuestamente has escalado a lo largo de tu vida, para volar mucho más alto y contemplar los mismos paisajes onÃricos que Dalà reflejó tan bien en sus pinturas. Las montañas parecen ahora colinas. Y las colinas, puntos perdidos en un mapa de colores.
Soñar merece la pena.
Y todo lo que merece la pena, termina; Dalà colgaba sus relojes a secar en la playa... Mi reloj me cuelga
a mà a secar por las mañanas.
¡No!
¡Calla! Pero no, el despertador retumba, reclama, retumba, reclama... y te obliga a renunciar a algo que no sabes ni lo que es. Sólo, que es
mejor.
No recuerdas los sueños porque no podrÃas soportarlo.
Es temprano, pero al sol lo han despertado también, y ahà está, deslumbrándote. ¡Malditos
gringos! Aborreces su costumbre de obviar las cortinas en las ventanas. Como si fuera algo prescindible. Una mÃsera pantalla que a duras penas evita que los vecinos te vean en pijama y te dediquen una mirada acusadora, rebosante de censura. "
¡Vago!" Te dicen con su mirada. "La buena gente de
Dios ya está comiendo a la hora a la que tú te despiertas."
Le devuelves la mirada con indiferencia a la pantalla, parpadeas, sonrÃes, y vuelves a la cama. Tardas en dormirte unos segundos, y
aquello que ni siquiera sabes lo que es, ni te importa, te está esperando con los brazos abiertos.
No sabes cuánto durará, pero mientras tu consciencia se desvanece para dar paso a un placer incierto, un pensamiento resuena en tu mente:"
qué placer es ser estudiante de doctorado".
4.2.04
1-dimensional
Dicen que
"encontrar una aguja en un pajar" es casi imposible, pero siempre me pregunté a quién se le podÃa haber perdido semejante objeto en un sitio como ese.
Creo que la imagen está más que perdida para los tiempos modernos en los que vivimos, y pervive más bien como
anacronismo metafórico que otra cosa. Otro ejemplo de lo mismo es la mala traducción bÃblica acerca de
"intentar hacer pasar un camello por el ojo de una aguja". No conozco a nadie que posea un camello y a quien se le pueda ocurrir tratar de realizar semejante hazaña.
Más fuerza tiene la que se sospecha era la idea original escrita en el texto antiguo: más que un camello, se trataba de intentar hacer pasar una gruesa maroma por el ojo de una aguja. Tal vez en arameo las maromas y los camellos se parecerán mucho, pero en castellano es más difÃcil encontrales parecido que intentar hacer pasar primero una maroma y luego un camello por el ojo de una aguja.
Pero la cuestión que aquà mi interesa no tiene nada que ver con pajares -y menos con el actor-, o agujas, ojos, maromas o camellos. Más bien, N-Dimensional tiene como objeto una tarea tan imposible, o más aún, como las que dan a entender esas viejas imágenes de lo difÃcil.
Resumido en una frase, la idea es imponer consistencia en el caos sináptico multidimensional que mis neuronas, como las de cualquier otra persona, transmiten en todas direcciones y frecuencias. La diferencia es que la inmensa mayorÃa descarta estos pensamientos como ideas locas, imaginaciones, alucinaciones, sueños y estupideces diversas. DesvarÃos neurológicos de causas diversas y nulas consecuencias.
Yo, sin embargo, planeo escupir estos sinsentidos onÃricos en este trozo de espacio N-dimensional que bautizo en este mismo instante como mi blog, o mi pequeño diario creativo.
Bienvenido sea aquel que se quiera arriesgar a adentrarse en esta
consistencia incoherente, pero el que avisa no es traidor, y mi aviso es que no espere encontrar aquà nada con sentido o siquiera sensibilidad, sino más bien algo que hiera ambas cosas. Con esta advertencia, un café y un puñado de dudas, me despido hasta la próxima dimensión.
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